| NOVIEMBRE 19 |
CONSOLACIÓN
2 Corintios 1:1-24
En su Segunda Epístola Pablo lucha denodadamente contra los que le impugnan
su apostolado, pero para la mayoría de sus hermanos en Corinto, que aceptaron
la severidad de la primera carta, en ésta hay ternura.
Esto es evidente desde las primeras líneas donde presenta a Dios como Padre
de misericordias y Dios de toda consolación (v. 3). Hay misericordia para
nuestro pecado y consolación para nuestro pesar. La obra de la cruz quita
el pecado y la resurrección elimina el pesar.
Pablo testifica acerca de la experiencia de consuelo en su vida personal.
El Dios que le dio consuelo los consolaría también a ellos. En viajes y
tribulaciones había sentido la dirección y presencia del Consolador.
Tenemos las arras del Espíritu en nuestros corazones (v. 22). Las arras
son menos en cantidad, pero igual en sustancia a aquello que anticipan.
Hay bellas ilustraciones de esto en Génesis 24:53; 45:21-28 y Números 13:24,27.
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