| MAYO 16 |
UNA LECCIÓN DE GEOGRAFÍA
Números 34:1-29
Todavía no habían entrado a la tierra de Canaán, pero Dios quería que la
conocieran en detalle.
Al buscar aplicación a este pasaje abrigamos el temor de que prestamos
tan poca atención a las instrucciones divinas tocante a nuestra herencia
espiritual como la que normalmente prestaríamos a los detalles geográficos
de este capítulo. Muchos creyentes hablan de su herencia como algo muy
místico e indefinido y definitivamente futuro.
El Nuevo Testamento nos describe una gran porción de nuestra herencia como
cosa presente (Col. 1:12), pero debemos conocer los propósitos de Dios
y luchar para poseer lo que nos ha dado. Epafras agonizaba orando porque
sus hermanos estuvieran firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios
quiere (Col. 4:12).
Conozcamos los límites de nuestra herencia actual y disfrutemos las bendiciones
que están a nuestro alcance. Canaán no es figura del cielo sino de victorias
y deleites que Dios quiere que disfrutemos hoy, pero hay huestes espirituales
que vencer. No seamos ingratos desconociendo nuestra herencia, ni tan débiles
que no queramos luchar para obtenerla.