| JULIO 2 |
“¡CÓMO HAN CAÍDO LOS VALIENTES!”
2 Samuel 1:17-27
Éste es el estribillo que se repite en este lamento de David. Si pensamos
en las últimas horas de Saúl, nada hay allí de valentía sino que hay temor
ante la adivina de Endor, ante las palabras de Samuel y frente al ejército
filisteo, y esto provoca su suicidio. Pero David no pensaba en esto. Saúl
cayó cuando escuchó a Satanás y desobedeció a Dios muchos años antes. Esta
es la primera lección: cuando cae un hermano pensemos, no en los momentos
previos a su caída, sino en aquellos días en que era fuerte en el Señor,
cuando nació de nuevo en Cristo.
La segunda lección es cómo guardar silencio. No lo anunciéis... (v. 20),
es el clamor de David. ¡Cuántas veces no pensamos en esto y dejamos correr
el chisme! Cae como rocío en el campo de los incrédulos y reverdecen en
abundancia los comentarios en sus labios. Esta es la figura del versículo
21.
La endecha a Jonatán habla de lo cerca que anduvo de su padre: lo supo
llorar (v. 23), lo grande de su valentía (v. 25) y lo sincero de su amor
(v. 26). Saúl murió por desobedecer a Dios y Jonatán por obedecerle, honrando
a su padre hasta el fin.