| DICIEMBRE 10 |
EL ESPÍRITU SANTO (2/4)
Gálatas 6:1-18
Encontramos una lección más:
El que SIEMBRA para el Espíritu (v. 8). Esta frase es interesante. Me
habla de los propósitos de mi vida en general. A veces no existen, en este
caso ni siquiera estoy sembrando. Otras veces, mis propósitos son lograr
algo para mí, propósitos que pueden ser muy lícitos, como conocer más en
la escuela, ganar más en mi trabajo, destacar más en el deporte o en la
música, etc.
Dios no condena estos deseos, sólo pide los sublime. Si destaco como estudiante,
es para que el Espíritu tenga en mí un estudiante más diestro en la Palabra;
si me supero en el trabajo, es para que más conozcan cómo Dios ayuda a
los que son suyos y es para que la luz de Cristo brille en un pedestal
más alto; si cuido mi cuerpo o desarrollo mis dones es porque sé que éstos
son de Dios; él me los dio para algún fin, y han de estar en óptimas condiciones
cuando me los pida.
Termina su carta el apóstol pensando otra vez en la cruz de Cristo (vs.
12,14). Yo debo verme, y el mundo debe verme: crucificado. Éste es el paso
inicial para poder sembrar para el Espíritu.
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