OCTUBRE 9

Ezequiel 9:1-11Ir a la Biblia en línea (sitio externo)

“CADA UNO... SU INSTRUMENTO”

Hay contraste entre los instrumentos: el de los seis primeros era para destruir (v. 1Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.) y el otro, para señalar (vs. 2,42Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce. 4y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.). La lección está en la secuencia en que se usaron.

Primero, el que tenía el tintero de escribano, pasaba buscando a los que gimen a causa de la maldad, poniéndoles una marca en la frente. En segundo lugar, los que tenían instrumentos de destrucción pasaban matando a todos los que no tenían la señal. Estos no podían mostrar misericordia (v. 5Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia), es decir, una vez que el hombre ha escogido cuál va a ser su camino, Dios no puede dejar de cumplir su sentencia. La misericordia de Dios se muestra en su espera paciente a que decidamos cuál camino tomar. “Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia” (v. 10Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas.).

El hombre de hoy, que piensa que Dios no ha de mandar al pecador al infierno, debiera pensar en esto. La sentencia de muerte está sobre todos los que pecan y Dios no puede dejar de cumplir su palabra. Por eso fue necesaria la muerte de Cristo como sustituto del pecador.

Un análisis individual importante e inaplazable es: ¿Tengo yo el sello que me asegura que no sufriré la muerte eterna? (Ef. 1:13,1413En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.).

“El Sembrador”
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