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INTRODUCCIÓN A LAS PROFECÍAS DE:

 

HAGEO Y ZACARÍAS


CASI todos los profetas del Antiguo Testamento escribieron antes de la cautividad; Ezequiel y Daniel durante ella y tres que estudiaremos este trimestre escribieron después.

Hageo y Zacarías fueron contemporáneos de Zorobabel. Hageo habla a la conciencia y Zacarías al corazón. El primero corrige y el segundo consuela: dos ministerios en los que también debemos participar usando las Escrituras (Ro. 15:4; 2 Ti. 3:16).

Un buen título para el Libro de Hageo sería: La Pereza Espiritual y su Remedio. El pueblo puso los cimientos del templo, pero durante catorce años cesó la obra y yerbas cubrieron los fundamentos inconclusos. Un templo a medio construir era un mal testimonio y un peligro espiritual. Si hubo tiempo para construir casas propias algo andaba mal.

Hageo hace un llamado a:

    1.    Construir la Casa de Dios     1: 1-15

    2.    Contemplar la Gloria de Dios  2: 1- 9

    3.    Comportarse Dignamente     2:10-23

En sus dos capítulos menciona tres templos: El de Salomón (2:3a), el de Zorobabel (2:3b-5) y el que visitará el Mesías (2:6-9).


Zacarías es un profeta que mira hacia el futuro. Dios lo usó para revelar un futuro glorioso, mientras Hageo reprendía un presente vergonzoso. Zacarías, profeta, sacerdote y poeta, especialista en visiones, nos dice: “Vi de noche, y he aquí...”

 1.     “Un varón... sobre un caballo alazán”         1: 7-17

 2.     “Cuatro cuernos” y “cuatro carpinteros”      1:18-21

 3.     “Un varón que tenía... un cordel de medir”   2: 1-13

 4.     “Al sumo sacerdote Josué”                 3: 1-10

 5.     “Un candelabro todo de oro”               4: 1-14

 6.     “Un rollo que volaba”                      5: 1- 4

 7.     “Un efa” y “dos mujeres”                    5: 5-11

 8.     “Cuatro carros”                            6: 1- 7

Zacarías habla más de Cristo que cualquier otro profeta salvo Isaías. Para comprender las profecías mesiánicas necesitamos dos faros: la cruz y la corona que iluminan dos aspectos de la misma persona: humillación y sufrimiento por una parte y majestad y gloria por la otra. El judío desconoce la cruz y el cristiano a veces se olvida de la corona. Usemos ambos faros al contemplar a Cristo en las profecías de Zacarías.


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 2008 Publicaciones "El Sembrador"