| MARZO 24 |
EN JERUSALÉN
Marcos 12:1-27
En Belén rechazaron al Hijo, en Nazaret al Profeta, en Capernaum al Maestro,
en Gadara al Hacedor de milagros, en Jerusalén al Rey. Pero en Betania
encontró manos que le sirvieran, oídos que le escucharan y vidas que testificaran
de él.
En Betania sí encontró fruto y no sólo hojas. El incidente de la higuera
produce muchas preguntas: El que pudo ver los corazones, ¿no pudo ver tras
las hojas? El que programó las estaciones del año, ¿no sabría que no era
el tiempo de higos? El que dejó vivir a los que le compararon con Beelzebú,
¿por qué hizo secar esta planta, al parecer inocente?
La higuera siempre nos habla de Jerusalén y el pueblo judío y aquí, más
que una parábola, es una lección objetiva.
Tuvo hambre y ¡Cuántas veces quise! nos dicen lo mismo. Así sucede
con nada halló y no quisiste.
También no era tiempo de higos puede compararse con no conociste el
tiempo de tu visitación y los castigos: Nunca jamás coma nadie fruto
de ti con vuestra casa os es dejada desierta (vs. 12-14; Mt. 23:37,38;
Lc. 19:44).
Sea nuestro corazón una Betania y no una Jerusalén.
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