| ENERO 4 |
LAS BODAS DEL REY
Salmo 45:1-17
Fue fácil para el salmista escribir este salmo. Su corazón estaba tan lleno
que su lengua era como la pluma de un escribiente muy ligero (v. 1). No
olvidemos la conexión que existe entre el corazón y la lengua: De la abundancia
del corazón habla la boca (Lc. 6:45).
No cabe duda que el rey es Cristo (vs. 6,7; Heb. 1:8,9). Contemplemos en
la primera parte:
1) La EXCELENCIA de su persona (vs. 2-5).
2) La ETERNIDAD de su trono (v. 6).
3) La EQUIDAD de su reinado (v. 7).
El rey no está solo en su victoria: le rodean hijas de reyes y quien es
el centro de la segunda parte del salmo: la reina a su diestra (v. 9).
Ella debe olvidar su pueblo y la casa de su padre, amando a su señor de
tal manera que otros amores parezcan odios. Esto anticipa palabras de nuestro
Señor en Lucas 14:26 (si no recuerda lo que dice este pasaje conviene buscarlo).
El rey la ama y desea su hermosura (v. 11). ¡Qué alentadoras son estas
palabras para el que se acerca al trono de la gracia para inclinarse en
adoración ante su Señor!
Que este salmo nos ayude a reconocer el señorío de Cristo de todo corazón
en toda área de nuestra vida.
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