| ENERO 10 |
PERFUME EN LA PENITENCIA
Salmo 51:1-19
Este es el central de siete salmos penitenciales, donde se expresa pesar
por el pecado y se pide perdón (6,33,38,51,102,130,143).
Nos asombra que Dios pueda sacar perfume de la penitencia, y gloria para
su nombre de la inmundicia del pecado; pero este salmo demuestra que esto
es posible. El fondo histórico es 2 Samuel 11,12 y el Salmo 32 se basa
en este mismo acontecimiento.
Aprendamos a confesar nuestro pecado como lo hace aquí el salmista y no
como solemos hacerlo las más de las veces. Aquí no hay excusas, pero sí
hay cinco pasos que debemos dar: Pecado confesado, responsabilidad aceptada,
arrepentimiento, petición de renovación y compromiso aceptado.
El pecado es mancha que debe ser borrada, vestido inmundo que debe ser
lavado y contaminación mortal de la cual debemos ser purificados. La rebelión
es contra Dios, la maldad es interna, y pecado significa no dar en el blanco.
Estas son acciones contrarias o por debajo de lo que Dios espera de nosotros.
Arrepentimiento, contricción y dolor llenan todo el salmo por el mal que
David hizo a sus semejantes, pero sobre todo por haber pecado contra Dios
(v. 4). El pecado corta la comunión, pero el perdón la restaura (v. 12).
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