| ABRIL 5 |
OFRENDA POR EL PECADO
Levítico 4:22-35
El sacerdote podía ofrecer el sacrificio que otro ofrendara por su pecado,
pero en ese caso, no se introducía la sangre en el tabernáculo. Había otra
diferencia: el sacerdote podía comer la carne de esa víctima (7:6).
Cuando Dios llamó a su pueblo, los llamó a ser una nación de sacerdotes.
Si habremos de compararnos con el pueblo seremos iguales en privilegios
y deberes que los sacerdotes. Los del pueblo, en general, habían perdido
estos privilegios por incredulidad. Como sacerdotes, pues, podemos apropiarnos
el sacrificio vicario de Cristo. Hay sangre dentro del velo para nosotros.
Puedo hablar a los de afuera del sacrificio de Cristo por sus pecados,
lo puedo demostrar, y al desempeñar este ministerio participo de Cristo
como participaba el sacerdote de la víctima que ofrecía.
Puedo estar seguro de MI salvación, puedo presentar ofrenda por MI pecado,
pero no puedo entrar en nombre de otro. Cristo entró en mi lugar y si yo
pudiera entrar por otro sería sustituir a terceros y esto no es válido
ante Dios. La salvación es algo personal (Ro. 14:12).
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