| ABRIL 22 |
QUÉ LLEVAR EN NUESTRAS MANOS
Levítico 16:11-34
Ayer notábamos qué debíamos hacer para entrar en la presencia de Dios,
es decir, para interceder a favor mío y de mis hermanos. Hoy haremos énfasis
en lo que hemos de llevar.
1. Brasas de fuego del altar (v. 12).
Jamás debemos entrar ante Dios sin pasar antes por la cruz. Debemos confesar
que la justicia de Dios, que debiera excluirnos, ha sido satisfecha por
la muerte y resurrección de Cristo. Muchos confunden esto con la necesidad
de repetir cada vez lo malo e indignos que fuimos. Cuidémonos de esto.
No se trata de ocuparnos de nosotros mismos, sino de la eficacia de la
obra de Cristo en la cruz, que es la base de nuestro perdón. Nuestro objetivo
ha de ser ensalzar a Cristo y a éste crucificado, no proclamar nuestra
historia pasada.
2. Perfume aromático molido (v. 12).
En cada experiencia de nuestra vida hay algo que aprender y algo que agradecer
a Dios. Si estamos conscientes de esto y practicamos el no olvides ninguno
de sus beneficios (Sal. 103:2), tendremos a nuestro lado una vasija con
perfume molido (gratitud preparada) de la cual podemos tomar un puño al
entrar ante Dios. ¡Pero la mayoría de las veces apenas si juntamos unas
partículas de gratitud! Corrijamos esto.
3. Sangre de una víctima (v. 15).
Entramos en el nombre de Cristo, y en su nombre ministramos.
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