| ABRIL 14 |
CONSAGRACIÓN, CULMINACIÓN
Levítico 9:1-24
Los ritos del capítulo anterior se repetirían por siete días y al octavo
día Aarón se presentaría ya como sacerdote frente al pueblo.
Sus vestiduras (ministerios) indican que había sido declarado santo por
la sangre rociada. Había recibido un sello de pureza (sangre) y poder (aceite)
sobre lóbulo y pulgares. Así, vestido de gloria y sellado por el Espíritu,
puede presentarse ante Dios.
Ahora sí, degüella su propia ofrenda de expiación (v. 7), y recibe la espaldilla
(v. 21). Habiendo hecho por sí mismo y por el pueblo la expiación, el holocausto
y el sacrificio de paz, puede seguir con el otro privilegio suyo, el de
bendecir (v. 22). Finalmente, Aarón y Moisés entran al tabernáculo de reunión
(probablemente el de Éxodo 33:7 y no el erigido dentro del atrio) y al
salir, todo el pueblo ve la gloria de Jehová (v. 23).
Desde este día el tabernáculo de reunión es el que está en el centro del
atrio, no en las afueras. El sacerdote que ha de interceder por el pueblo
ha de estar en medio del pueblo y Dios ha de verse también en medio de
su pueblo redimido (Éx. 40:34).
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