| SEPTIEMBRE 30 |
“PROFETA... COMO MOISÉS”
Deuteronomio 34:1-12
Para mayor provecho de nuestra lectura de hoy comparemos las listas que
da Jacob al bendecir a sus hijos (Gn. 49), la de Moisés en esta lectura
y la de Apocalipsis 7:4-8.
Lo primero que salta a la vista es el orden en que se listan las tribus:
Jacob da un orden puramente humano, el de Moisés es territorial y el de
Apocalipsis es divino.
Al comparar las bendiciones se puede notar que difieren algo entre sí y
la lección es que una familia puede empezar mal, contaminando así a sus
descendientes, visitando las iniquidades de los padres sobre los hijos
a la tercera y cuarta generación. Pero, pasado algún tiempo, los hijos
harán justicia volviendo a dar honra al nombre que llevan.
Lo contrario también puede ocurrir. En este capítulo se omite la familia
de Simeón y en Apocalipsis la de Dan. Cada uno de ellos pecó y por eso
no está en la lista. No así Aser y José. El primero alcanza mejor bendición
y el segundo la mantiene hermosa.
Nosotros tenemos la bendición de estar inscritos en el libro de la vida del
Cordero. ¿Qué se podrá escribir allí de nosotros?
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