| OCTUBRE 4 |
“VENID... DEJAOS...”
Isaías 2:5-22
Dos invitaciones (vs. 5,22) enmarcan la triste descripción de la casa
de Jacob. Había costumbres del oriente: sensualidad en vez de aflicción
de espíritu; agoreros en vez de profetas; plata y oro que habían hecho
olvidar al Dador de todo bien; caballos (fuerza militar) que les estaban
prohibidos, pues su fortaleza debía ser en Jehová; ídolos que habían tomado
el lugar que le pertenece sólo a Dios.
¡Métete en la peña! es la indicación del profeta después de acabar su
descripción (v. 10). Aquí hay otro punto de contacto con Deuteronomio 32
(ver introducción): habían menospreciado a la ROCA de su salvación (Dt.
32:15) y se habían asegurado con recursos propios. Pero en el día de Jehová,
cuando destruirá a todo soberbio y altivo, junto con los montes altos (religión),
torres altas (fuerza militar) y naves de Tarsis (comercio), entonces huirán
a las peñas porque la Roca ya no estará, pero esas peñas no podrán esconderlos
(v. 12).
Como resultado del culto al hombre (cedros y encinas) vendrá el anticristo.
Por eso la advertencia del versículo 22.
¡Alejémonos de todo lo demás y andemos a la luz de la Roca que es Cristo!
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