| NOVIEMBRE 7 |
OTRA PROMESA DE BENDICIÓN PARA JUDÁ
Isaías 31:1-9
Los primeros versículos de este pasaje comienzan una vez más con un ¡Ay!,
expresión muy usada por Isaías en toda su profecía. Aquí, como en el capítulo
30, el ay es para los que confían en Egipto.
El profeta hace memoria de lo que había sucedido muchos años antes cuando
el Dios de Israel destruyó por completo al ejército de Faraón en el Mar
Rojo (v. 3). Dios mostró en esa ocasión su mano extendida. ¡Qué tristeza
que Judá lo había olvidado!
Además de esta advertencia tenemos:
1. Una lección (v. 4). Así como el león ruge antes de atacar, así Dios
nunca actúa sin avisar (Am. 3:7,8).
2. Una promesa (v. 5). Amparo para Jerusalén
3. Una invitación para el rebelde arrepentido (v. 6). Volver a quien antes
habían rechazado.
4. Un cambio (v. 7). Adiós a la idolatría.
5. Una realidad (vs. 8,9): Dios destruiría a Asiria y lo cumplió (37:36).
Regresemos a las palabras dirigidas al remanente que quedaría en Jerusalén
(v. 5). No hay palabras más elocuentes que estas: Amparando, librando,
preservando y salvando.
Hermosa promesa para los que habitaban en Jerusalén. En la incertidumbre
del siglo XXI, ¿puedo decir que Dios hará esto conmigo?
Hay grandes y preciosas promesas que me lo aseguran.
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