| NOVIEMBRE 30 |
“YO JEHOVÁ SOY SALVADOR TUYO”
Isaías 49:1-26
En los primeros versículos habla el Siervo y Salvador (vs. 1-6), luego
habla Jehová (vs. 7-13), luego habla Sión (v. 14) y Dios le responde. Sión
se siente triste y olvidada, pero Dios le da tres razones para sentirse
gozosa:
1. Su pensamiento. No hay relación más estrecha que la de una madre con
su hijo recién nacido. ¿Se olvidará la mujer del hijo que dio a luz negándole
sustento y bienestar? (v. 15). Es difícil. Y el amor de Dios es superior
al de una madre abnegada. Él no olvidará a los suyos.
2. Su poder. Su mano encierra un tesoro de gran valor y al abrirse para
mostrar lo que protege, no vemos un trozo de papel, una moneda o una joya
sino nuestro nombre. En las palmas de las manos te tengo esculpida (v.
16), dice Dios, y así entendemos cómo nadie puede arrebatarnos de su mano
(Jn. 10:27-29).
3. Su promesa. No se avergonzarán los que esperan en mí (v. 23). Ante
el ciertamente que precede a los versículos 25 y 26, toda duda se desvanece.
DÍA ANTERIOR
|
ÍNDICE
|
DÍA SIGUIENTE La Buena Parte es una publicación orientada a fomentar el
habito de leer la Biblia de manera sistemática
El programa de lectura cubre la Biblia en cuatro años
por favor escriba al
administrador