| NOVIEMBRE 17 |
EL DIOS DE TODA CONSOLACIÓN
Isaías 40:1-11
Las primeras palabras de este capítulo marcan el tema de la segunda parte
del Libro de Isaías. La primera parte nos habló mucho de juicio y castigo,
y hay todavía algo de esto en la segunda, pero aquí el énfasis estará en
consuelo y en la esperanza de gloria eterna. Es como pasar del Antiguo
al Nuevo Testamento (vea Bosquejo, pág. 45).
Por ser tan notable la diferencia y por haber predicciones tan precisas
y notables, algunos afirman que la segunda parte de este libro tiene otro
autor, un profeta desconocido, y que fue escrito mucho más tarde. El Nuevo
Testamento apoya la unidad literaria del libro ya que cita de ambas partes
diciendo que son palabras de Isaías.
El consuelo que Dios ofrece a su pueblo y a nosotros tiene como base:
a) El perdón de pecados (vs. 1,2).
b) La predicción del precursor del Mesías (vs. 3-5).
c) La permanencia de la palabra de Dios (vs. 6-8).
d) El poder y la paciencia del Pastor (vs. 9-11).
Cristo lleva a sus corderos en brazos y pastorea suavemente a las recién
paridas porque sabe lo que es sufrir y no tener consolador (Sal. 69:20;
Heb. 4:15). Aceptemos este consuelo divino para luego compartirlo con un
mundo que sufre y que necesita conocer al Mesías-Pastor que cuida de nosotros
(2 Co. 1:4).
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