| MAYO 25 |
ESAÚ EQUIVOCA EL CAMINO
Génesis 25:19-34
JACOB y Esaú fueron hermanos muy distintos el uno del otro. Esaú nos simpatiza
más porque era hombre del campo, buen compañero que sabía disfrutar de
la vida. Pero no supo dar valor a las cosas espirituales. Jacob fue varón
quieto que gustaba de habitar en tiendas, probablemente cerca de su madre
de quien era hijo preferido, mientras que Esaú lo era de su padre.
Jacob era astuto y sabía aprovechar las circunstancias para lograr sus
propios fines. No le importaba engañar para lograr lo que deseaba. Pero,
a pesar de sus faltas, la bendición de Dios era importante para Jacob.
Más adelante leeremos: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí (Mal. 1:2,3;
Ro. 9:13).
Dios ama a los que le buscan (Pr. 8:17). Dios no amó a Jacob por lo que
era ni porque engañó a su hermano; su elección fue por gracia y a pesar
de su pecado.
La pregunta de Esaú (v. 32) demuestra que no alcanzaba a ver más allá del
momento inmediato y esto contrasta con la visión de su abuelo Abraham que
veía mucho más allá (Jn. 8:56; Heb. 11:8). Si como Esaú descuidamos los
valores eternos, elegiremos mal.
Cuidémonos de hacer decisiones buscando la satisfacción inmediata de un
apetito.
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