| JUNIO 9 |
“SUBE A BET-EL”
Génesis 35:1-15
JACOB permaneció en Siquem once años. Parece que perdió las características
de peregrino y definitivamente perdió la fragancia de su testimonio ante
el mundo que lo rodeaba (cp. 34:30 con Ro. 2:24; 2 P. 2:2). Pero Dios no
deja a sus hijos.
La gracia de Dios se demostró al volver a manifestarse al negligente y
al llamarlo a que cumpla con su deber. Hizo lo mismo con Jonás (Jon. 3:1,2)
y con otros a quienes habló dos o más veces instándoles a cumplir una comisión
que les había dado.
Es muy aleccionadora la orden que Jacob da a su familia (v. 2). Para restaurar
la comunión con Dios, nosotros también debemos:
1. Quitar ídolos (1 Jn. 5:21). Aunque lo necesario es destruirlos, no sólo
esconderlos (v. 4).
2. Limpiarnos de toda inmundicia (Is. 1:16; 2 Co. 7:1). Los zarcillos (v.
4) pudieran representar esto, que hablan por contraste, del adorno interno
que ha de ser nuestro (1 Pd. 3:4).
3. Mudar los vestidos. Hay vestidos que lucen bien en Siquem, pero no en
la casa de Dios (Col. 3:9,10).
Habiendo hecho esto, el patriarca ordena: Levantémonos, y subamos a Bet-el
(v. 3). La comunión restaurada encuentra expresión en un nuevo altar. Notemos
bien lo que Dios dice a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí
(v. 1). ¿Cómo interpreta esta orden hoy?
DÍA ANTERIOR
|
ÍNDICE
|
DÍA SIGUIENTE La Buena Parte es una publicación orientada a fomentar el
habito de leer la Biblia de manera sistemática
El programa de lectura cubre la Biblia en cuatro años
por favor escriba al
administrador