| JUNIO 16 |
LOS SUEÑOS DE FARAÓN
Génesis 41:1-14
HAY concordancia notable entre la historia de José en la cárcel con dos
siervos de Faraón, y la crucifixión de Cristo entre dos ladrones.
Ambos pares de hombres estaban en la misma condenación (Lc. 23:39-43),
pero muy distintos fueron los destinos de uno y otro. Cuando todavía no
existían las Escrituras, era frecuente que Dios hablara a los hombres por
sueños. Hoy, Dios nos habla por su Hijo (Heb. 1:1) y no utiliza tanto los
medios que usó en el pasado.
La palabra hablada por el Hijo tiene los mismos efectos que lo revelado
a José: vida para el que cree y muerte para el que rehúsa creer (Jn.
3:18,36).
Por medio de nuestro testimonio como hijos de Dios, también somos para
los hombres olor de muerte para muerte o de vida para vida (2 Co. 2:16).
José pidió al copero que cuando regresara al servicio de Faraón se acordara
de él (vs. 14,15), pero ¡que ingratitud! se olvidó de hacerlo, hasta que
vino un momento de crisis. También fueron ingratos nueve de los diez leprosos
sanados por el Señor (Lc. 17:17).
¿Y usted y yo? ¿Qué hacemos en memoria del que tanto bien nos ha hecho?
(Lc. 22:19,20).
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