| JUNIO 13 |
EL HIJO VENDIDO
Génesis 37:25-38:30
DESPUÉS de haber tramado la muerte y luego, cambiando de opinión, la venta
de José, sus hermanos se sentaron a comer pan (37:25). ¡Qué terrible
es el pecado y cómo endurece el corazón!
Los hermanos no piensan en lo que sufrirá José en Egipto ni en el dolor
del padre que envió a José en una misión de amor. Aceptan la comida y devuelven
al padre la ropa de José, empapada en la sangre de un cabrito. Se sientan
a comer sin ser afectados por el llanto de su hermano (42:21).
El capítulo 38 nos da una página negra en la vida de uno de estos hermanos.
Judá tomó por mujer a una cananea y su hijo hizo lo mismo. El hijo murió
sin dar nieto a Judá y, conforme a la costumbre, el segundo hijo tomó a
la viuda, pero también murió sin dejar heredero.
Judá no quiso dar su tercer hijo a la nuera Tamar, y ella engañó a Judá,
su suegro. Del incesto nacieron gemelos: Fares y Zara.
El Mesías nació de la línea de Fares, según lo indica Mateo 1:3, que también
registra este incidente vergonzoso.
¿Significa esto que Dios aprobó la mala conducta de Judá? ¡No! La gracia
prevalece sobre el pecado (Ro. 5:20), pero debe haber confesión, arrepentimiento
y una nueva vida (38:26).
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