| FEBRERO 5 |
EL MANANTIAL DE LA VIDA
Salmo 36:1-12
SEGUIMOS en este salmo con los mismos personajes: los malos (vs. 1-4) y
los justos (vs. 10-12), pero hay una variante hermosa: en medio de ellos,
separándolos, está el Salvador (vs. 5-9). Recordemos que en el mundo sólo
hay dos clases de personas en lo que se refiere al punto de vista divino,
y que es Cristo quien divide a la humanidad en dos bandos.
Así fue en la cruz, así es hoy y así será en el día del juicio final. En
el Calvario pusieron tres cruces con Cristo en medio y un malhechor de
cada lado. Los dos eran malhechores, pero hubo una gran diferencia: uno
rechazó a Cristo y el otro se dirigió a él pidiendo clemencia.
Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Ro. 3:23), pero
hay una gran diferencia: hay pecadores obstinados en seguir como están
y otros que ven en Cristo a un Salvador y se comprometen a seguirle y a
servirle motivados por gratitud.
Contemplemos al Salvador (vs. 5-7), el manantial de la vida, que da vida
en abundancia. Dios no da sus bendiciones gota a gota. Los que ampara bajo
sus alas serán saciados con la grosura de su casa y abrevarán su sed en
el torrente de sus delicias. ¿Qué tiene usted en su vida: una cisterna
o un manantial (Jer. 2:13)?
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