| AGOSTO 25 |
LA JORNADA DOCE
Deuteronomio 1:1-33
Moisés habla de once jornadas comenzando a contar desde Horeb (vs. 2,19).
Este monte hace fuerte contraste con otro: el monte Calvario. Del primero
parte la senda de la ley; del segundo el camino de la gracia. En ambos
casos las once jornadas nos hablan de cómo Dios guía y educa a sus hijos
en sus caminos, pero once es un número incompleto (recordemos la preocupación
de los apóstoles en Hechos 1:21-26). Falta pues una jornada. ¿Cuál es?
Es la jornada de fe: de Cades-barnea a la tierra prometida. Notemos cuatro
etapas:
1. La orden. Sube y toma posesión (v. 21). Cada bendición de Dios viene
precedida de un paso de obediencia. Hay un paralelo en el Arrepentíos,
y bautícese del evangelio de la gracia (Hch. 2:38).
2. La investigación. Dios no se enoja de que investiguemos la veracidad
de sus ofertas (v. 22; Nm. 13:1,2). La fe y la razón no son enemigas.
3. El reporte. Es buena la tierra (v. 25). Nadie encontrará a Dios corto
en sus promesas.
4. La decisión. No podremos (Nm. 13:31). Este es el paso que hizo que
la jornada doce quedara inconclusa. Dudaron de Dios. ¡Cuidado!
Nuestra decisión debe ser como la de Pedro: Mas en tu palabra... (Lc.
5:5).
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